Alfonso
Arrivillaga Cortes
Universidad de San Carlos de Guatemala
Desde
temprana edad los niños son introducidos en el mundo
de los ritmos y la música. Existen una serie de juegos
(de manos, de imitación, de rondas) que son acompañados
por cantos y algunas veces por motivos rítmicos.
Motivan su destreza física e intelectual. Se ejecutan
al aire libre, con gran sentido comunitario. En ocasiones
cuando un niño sube a un árbol para bajar
sus frutos, canta para hacer más agradable la tarea.
Cuando suceden otras manifestaciones musicales y danzisticas,
los niños están presentes, llevados por sus
padres a presenciar estos acontecimientos, van aprendiendo
estas manifestaciones a través de la observación
y el ejemplo. De manera que participan plenamente. De ahí
que no resulte extraño ver a un infante participando
danzisticamente en una festividad, o como instrumentista.
A manera de imitar los combos de los mayores, los jóvenes
han hecho sus agrupaciones musicales. Están compuestas
con los siguientes instrumentos: baterías de latas
(botes de leche, entre otros), chinchines (sisiras), caparazones
de tortuga, claves y tambores de botes. Cuentan con guitarras
y bajos hechos por ellos con madera y cuerdas, los cuales
producen poco sonido, pero que refuerzan con vocalización,
además de contar con un cantante y coro. Estos combos
son buen medidor de la capacidad musical de los niños.
Los combos ejecutan ritmos y canciones sobre la base del
ritmo de la punta y melodías de ritmos caribeños.
De
raíz tradicional se encuentran los cantos rituales
del Chügü que ya hemos referido. También
hay cantos para la elaboración del cazabe, para echar
una canoa al mar, o para otras actividades físicas.
Otros son los cantos cristianos dentro de las festividades
de la misa en lengua Garífuna, con ritmos caribeños.
Son estos quienes han introducido otros cantos similares
al interior de las hermandades y de los Clubes. Existen
cantos que se acompañan con guitarra y percusión
liviana: claves, raspador, alguna botella tañida
u otro instrumento improvisado. Son ricos en su composición
coral, con fuerte influencia del ritmo calipso. Se ejecutan
sobre todo, en ocasiones festivas (cumpleaños, festividades)
en casas particulares por un grupo de amigos que se reúnen
o bien en la calle o en algún bar, o eventualmente
en un cabo de novena, si era gusto del difunto. El ritmo
mas conocido de estos cantos es la parranda, y la base de
la interpretación la sostiene la guitarra.
La
cotidianidad de los garinagú se encuentra llena de
manifestaciones musicales. Constantemente se acompañan
las faenas agrícolas u otras actividades del campo.
Una manifestación musical casual, es la ejecución
de la violineta, que durante la noche cuando se realiza
una caminata o en una esquina de la comunidad. Este instrumento
se ejecuta con verdadera maestría y es digno de admirar
las cualidades de su ejecución, que tienen clara
influencia del blues, ejecutando melodías llenas
de toda destreza.
Bandas
Procesionales
Las
bandas procesionales son las encargadas de la ejecución
musical dentro de las procesiones de Semana Santa y en actos
cívicos. Se encuentran compuestas de trompetas, trombones,
clarinetes, saxo, bombos, redoblantes y platillos. Durante
la Semana Santa, ejecutan marchas fúnebres o marchas
religiosas similares a las que se ejecutan en otras partes
del país. Culturalmente recreada, la banda es una
composición instrumental a la que incorporan un Garaón
(tambor garífuna) y sisiras, además de los
instrumentos referidos. Ejecutan las marchas tradicionales,
interpretan ritmos de parranda y procesionales muy rítmicos.
Antes las bandas civiles ejecutaban para las festividades
cívicas y religiosas en los Quioscos de los pueblos.
En estas sesiones se llego a escuchar las corrientes musicales
de la época (Fox Trot, Blues, Rag Time, etc.). Ejecutaron
música de salón para los bailes de cuadrillas
como, “Squar Dance” o “Seti”, de
influencia europea, expresión que han conservado
los creoles. Es muy probable que en sustitución de
este fenómeno musical y danzario surgiera la marimba,
la cual ya contaba con gran popularidad en la región
(existen documentos que lo ilustran) y se deriva hasta nuestros
días, donde ha perdido popularidad. Otro baile de
tradición europea, conocido en algunos lugares de
América es el llamado los Doce Pares de Francia,
y que en garífuna llaman mailpol (Palo de Mayo).
Los creoles de Nicaragua cuentan con un baile del mismo
nombre aunque coreológicamente se trata de un baile
diferente.
Existe
otro tipo de conjunto musical, Los Combos. Se acompañan
de un Garaón, un redoblante, bombo, platos, tortugas
de baterías, chinchines (sisira) claves, trompeta
de caracol marino. Estas agrupaciones por lo regular de
jóvenes procedentes de un mismo barrio, tienen un
gran sentido rítmico y son bien recibidos por la
población. Aparecen en ocasiones festivas, actos
domésticos, ejecutan ritmos tradicionales como la
punta y la parranda y otros, recreados de los medios de
comunicación como el Calipso. Existen otros combos
con instrumental más tecnificado y que bien podrían
entrar en la calidad de conjuntos electrónicos o
modernos. Estos ejecutan ritmos recreados de las métricas
tradicionales y los textos de sus canciones en Garifuna,
reflejan elementos de su cotidianidad. Son claros portavoces
de la música dada a conocer por los medios de comunicación
masivos. Cuentan con grupos de expresión folklórica.
En Honduras, el Ballet Garifuna dirigido por Crisanto Meléndez
y el grupo Superación Guadalupe Colon. En Belice
Warigabaga, el grupo de Roy Cayetano. En Guatemala Danza
y Expresión del Caribe, Grupo Despertar Garífuna
Marcos Sánchez Díaz Ibimeni, Grupo Ubafu Garifuna,
el Grupo juvenil de Rudy Ramírez y German Blanco.
Estos grupos están formados por jóvenes y
adultos y más que una expresión de música
y danza, son toda una manifestación de su memoria
colectiva, y un vehículo de reagrupación identitaria
y vía de paso a lo político. Dan a conocer
a su misma comunidad y las foráneas, música
y cantos de corte tradicional, incluyendo dentro de estas
manifestaciones tambien las que van en camino del desuso.
Danzas de tambor
Es
el conjunto de tambor, sonajas y canto, el que presenta
los rasgos africanos más precisos. Se encuentra formado
por dos o tres tambores, garaon, (en ocasiones pueden llegar
hasta cuatro), un tocador de sonajas sisiras; así
como uno o varios cantantes solistas, acompañados
por un coro que repite estribillos. Los tambores se dividen
en primera, o macho, que lleva los repiques, la vos mas
alta (aguda), es el de menores dimensiones. El segunda o
hembra, de mayores proporciones, realiza los ritmos base,
la voz mas baja (grave). Los músicos tocan formando
parte de un semicírculo o completan un circulo, a
donde los bailadores dirigen el baile. Los bailadores, en
su mayoría mujeres, se turnan para entrar al circulo
en que bailan dirigiéndose a los tambores, logrando
con el tamborero una relación coreologica y musical
responsorial. El conjunto de tambores también puede
ejecutarse en movimiento, desplazándose de un lugar
a otro como en el caso de los contextos procesionales. En
algunas ocasiones al conjunto de garaon y sisiras, se suma
una trompeta de caracol marino (strombus gigas), Weinwitu,
la que es ejecutada en algunos momentos sobre todo en la
punta. Los ritmos son variados y dependen de contextos específicos.
La
punta es mas frecuente para estos rituales conocidos como
novenarios (durante los nueve días) y los cabos de
novena “velurias”. Tiene una connotación
de fertilidad, dada la creencia que dichos rituales solo
significan el paso de un estado a otro. La Punta es el ritmo
más popular. Se baila afuera en las calles, en las
discotecas y en contextos tradicionales, en el patio de
una casa, muchas veces cerca de una fogata. El hungühugü
es utilizado en el culto a los ancestros. El conjunto ejecuta
una base rítmica por largos periodos donde los participantes
se mueven y balancean suavemente. Durante el trance los
repiques del tambor primera son en correspondencia a los
movimientos del danzante. La otra forma es la procesional.
Es ejecutada al encabezar procesiones de carácter
cristiano, que se encuentran fusionadas con practicas sincréticas.
La ejecución es en movimiento. En estos contextos
musicales se suele sumar una mezcla rítmica de punta
con hungühugü, conocida como “combinación”.
En el Yankunu. a diferencia de otras danzas, no tienen carácter
espontáneo. Los danzantes van desde los 6 u 8 años
hasta pasados los 80 años. Tamboreros, cantantes,
y bailadores, se mueven de casa en casa, o de comercio en
comercio, donde serán patrocinados por el baile.
Las jornadas de estas representaciones itinerantes pueden
durar de 10 a 12 horas. Una de las versiones populares que
explica el baile es la siguiente. En San Vicente, las mujeres
eran constantemente asediadas por parte del hombre blanco,
por lo que, la población masculina, planteo una venganza.
Los hombres, vestidos de mujeres, bailaron una danza que
mostraba gran movilidad en sus extremidades inferiores,
con una mezcla de movimientos eróticos, seguidos
de grandes brincos y patadas. Si bien todas las danzas suelen
tener una correspondencia entre el tambor primera y el bailador,
en esta la relación es mas marcada. Una serie de
giros coreológicos son seguidos por los repiques
del tambor y es otra de las maneras de marcar la destreza
del danzante.