| El Regreso de Yomira La Virgen Negra de Centroamérica |  El Regreso de Yomira | Yomira John desembarcó en Francia en pleno apogeo de la “nueva salsa” que invadió el viejo mundo causando estragos en suelas, corazones y tradiciones. Cuba rompía el cerrojo de un aislamiento forzado permitiendo el éxodo de cientos de isleños en busca de destino y nuevos rumbos. La diáspora cubana desembarcó paulatinamente en París, Londres, Berlín, Madrid o Barcelona y el turismo hacia la isla más grande del Caribe se disparó sin compasión. El europeo en búsqueda constante de exotismo tomó por asalto las calles de La Habana, una ciudad intemporal asfixiada entre ruinas y recuerdos de bucaneros y épocas gloriosas, pero rebosante de música y anhelos estancados. Se desempolvaba el mito cubano de barbudos fumando puros de renombre, automóviles y rones añejos, playas y mulatas de ensueño –el arsenal ideal para incautos y pendejos de todas las especies. |  Yomira John | Paralelamente surgía con ímpetu en Europa una salsa de salón que engendró durante una década bailarines especializados en volteretas y encajes corporales. Un baile para deportistas sin sal en la vejiga, plagada de movimientos insípidos, privados de espontaneidad; cuerpos desatados del ritmo, perdidos en el engranaje de una mecánica programada. Un bailecillo con lentejuela y chantilly que venía a distorsionar la callejera salsa, la de Pedro Navaja y Juanito Alimaña, la de Amparo Arrebato y el Negrito del Batey, la que surgió del arrabal, la que no necesita nomenclatura, sino sentimiento, la que no tiene solfeo, tiene Sabor. En Francia, Yuri Buenaventura reconquista la memoria gala con un arreglo salsero de la canción de Jacques Brel “ne me quitte pas” (no me dejes, no). Paralelamente la timba cubana azota los bulevares liberando la pelvis del pudoroso cepo cortesano. La nueva ola causa furor en Europa entera, pero el fenómeno es también generacional, los jóvenes llegan a desplazar a los “jubilados de la salsa”. Algunos, como Celia Cruz -quemando sus últimos cartuchos, Oscar D’León y otros dinosaurios sobrevivientes conservan vigencia durante este período nefasto para ortodoxos, puristas y nostálgicos de otrora. Pero este tema es harina de otro costal, tiene madera para soltar la pluma y llenar cuadrillas. | Yomira John El incesante vaivén de la vida y de las canciones provoca el naufragio de Yomira en el mediterráneo, cargada de talento y caracolas apareció flotando un día en el golfo de Antibes, donde rápidamente fue adoptada por los músicos y por el público local. Pero la realización de sus sueños y proyectos es lenta, como todo proceso de adaptación a un nuevo entorno. Los abismos culturales se imponen e impiden que La Virgen Negra de Centroamérica desenmarañe rápidamente su arsenal de sincretismos hispanoindoafricanos y toda la magia de su Panamá natal. Cerraba la página de 13 años de exilio mexicano, donde participó en actos culturales, festivales, espectáculos, alternando el cabaret y el teatro, el bolero y la tambora. La cantante panameña también ofició en tierras mexicanas como corista de Luís Miguel y Ricky Martín, hasta que decide lanzarse como solista y graba en el distrito federal su primer disco “Así son pa’ los pela’o” (chombo music 1999). Desde niña en Ciudad de Panamá, Yomira navegó en diversos ámbitos musicales entre boleros, salsa y música panameña. Su talento le ofrece el premio Silvia de Grasse en un concurso infantil, canta con el coro del Conservatorio Nacional de Panamá, y como solista en el coro polifónico Música Viva. La adaptación al ruedo europeo fue dura pero edificante. Enfrentando un nuevo reto en su vida Yomira continúa su carrera en Francia, trabajando para sobrevivir en escenarios diversos, cantando con grupos de registros totalmente opuestos; interpretando sus propias composiciones y defendiendo un concepto musical profundo y original. Destacándose siempre por su enorme presencia escénica y el profundo sentimiento que emana de sus entrañas. Poseedora de un cofre vocal de altura y manejando con soltura las claves y secretos rítmicos de las cofradías africanas que circulan en sus venas. En cada presentación, solitaria, en dúo, trío o cualquier formato, Yomira nos sumerge en el éxtasis, nos emboba, nos sacude, nos transporta y nos espeluzna. ¿Que más se le puede pedir a papadió? |  con Truko Y Zaperoco |
Con todo el bagaje de su Panamá multicultural, donde se reúnen el Gran Caribe y el Pacífico Sur, La Mariana Cobriza de Chiriquí continúa su peregrinaje entre tamboritos, boleros, sones, calipsos limonenses y sonidos urbanos; cantando salsa brava con CKS (cuatrocientos kilos de sabor), el grupo del venezolano Jesús ‘Tantaná’ Florez durante el Festival Toros Y Salsa del 2006, plenas y bombas de Puerto Rico con Truco y Zaperoko durante el mismo evento o fusionando con la Orquesta Centroamericana de La Papaya en giras internacionales. Impregnándose de savias diversas, escudriñado las sonoridades orientales, los palos gitanos y arabo-andaluces, descubriendo el Magreb, las costas lejanas del África occidental, cotejando ancestros, atando cabos e hilos invisibles, confrontando los sedimentos de pueblos y culturas fundidos en el imaginario popular de El Dorado, Las Amazonas, La Fuente de la Juventud o Las Siete Ciudades Perdidas; reencarnando en María La O, Anacaona o Yemayá, diosa del mar. Construyendo su proyecto entre el fuego y el viento, el recuerdo y el presente de América y Europa. Arrastrando su legado con orgullo mestizo y multicolor. Ida Y Vuelta Pero la vida te da sorpresas y después de casi una década en Europa, La Negra Grande de Panamá City regresa a la fuente y decide componer su más bella canción, su hijo Dymar Ángel quien completa y cierra el meandro de 20 años de carrera artística. Hoy, su sueño se hace realidad en la tierra que la vio nacer. Su última producción Ida Y Vuelta narra una vida musical impregnada de sabores y sentimientos cosechados a lo largo de su trayectoria, desde África, hasta América Latina, pasando por Europa y regresando a la Raíz. Canciones del repertorio clásico y composiciones propias, viajando desde los ritmos tradicionales de Panamá, hasta las sonoridades modernas y el jazz como vehículo. Amarrando 20 años de carrera artística. Yomira está de regreso para cantarle a su gente. ¡Asústanos Madre! Ernesto Concha Marsella, Francia Noviembre 11 del 2008 | | | | | | | |
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| http://www.salsapaca.com/afroamerica/index.htm |  El Marimba Mayor |
Cultura afroamericana: cultura de resistenciaJesús Chucho García Con el vergonzoso proceso de la trata de esclavos, el mundo musical eurocéntrico y sus ondas expansivas va a ser trastocado en sus bases hegemónicas. El laboratorio de ese trastocamiento se va a producir en el mal llamado "Nuevo Mundo". La cantidad de afrosubsaharianos que fueron capturados dolorosamente en sus tierras de origen para convertirlos en "negros-esclavos" en las Américas y los caribes no pudieron traer sus Ngonfi, Koras, Ngoma o Sanzas en las horribles bodegas de los barcos negreros. Tampoco pudieron traer los parches y los troncos de madera para fabricar sus tambores. No conocían pentagramas, ni escrituras para retener a la manera occidental los múltiples géneros armónicos producidos al momento de su captura. A pesar de todas estas limitaciones, marcadas por la violencia del comercio negrero y el sistema colonial, los africanos y sus descendientes lograron reconstruir sus ritmos, timbres y tonos en las celdas de la esclavitud. (SIGUE )
| Yomira John |
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 Publié le 1er mars 2008, par Chabelita sur buscasalsa
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Musique Traditionnelle Afro-caribéenne

Yomira John, dite « La mulata de fuego » est cette voix puissante, fluide, renversante, qui s’inspire des boléros, du son cubain, du jazz et du bullenregue : une musique caribéenne chantée jadis par les femmes au lavoir. Chanteuse panaméenne à la voix inimitable et exceptionnelle, mêlant humour et spontanéité, elle exerce un magnétisme auquel il est difficile de ne pas succomber.
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