Paz
en clave de Sí
Tratándose de pueblos y
de cantos, vale cambiar el “No a la guerra” por el “Sí
a la paz”. Porque la paz es mantra y bálsamo, y canto
y esperanza...
Lil Rodríguez
Muy pocos en América
conocemos los cantos de paz del pueblo iraquí, los cantos con
los que enfrentan la cotidianidad del alma y la fe en días
mejores. Ningún sello disquero de los establecidos en este
nuevo viejo mundo se ocupó siquiera de comercializarlos de
cara a un público ávido de conocimiento musical ó
de una audiencia americana que tiene sus raíces en esa zona
del mundo hecha hoy de sangre y fuego. Una historia intensa nos enlaza.
Está ahí. Reclama.
De igual manera es
probable que en Irak no se conozcan los cantos de paz de los pueblos
americanos, porque puede ser también que una barrera impida
su llegada.
Pero hay cantos de paz de lado y lado. Y hoy es de vida ó muerte
apuntalarnos la conciencia con ellos, desdibujar cohetes y juntar
las manos como enseñó Jesús, por la vida.
En positivo
Hasta para la guerra hay que ser asertivo. Millones de almas durante
estas semanas han marchado por las calles de todo el mundo coreando
“No a la guerra”, y, ciertamente de tanto mencionar el
No, terminamos por ahí. Un grupo de jóvenes españoles
ha propuesto que el grito sea cambiado por “Sí a la paz”;
de esta forma la palabra paz será mantra efectivo en los aires
del mundo.
Lo cierto es que los cantores populares latinoamericanos de alguna
manera han preferido el sí, el signo positivo, a la hora de
componer. “Quién dijo que todo está perdido? Yo
vengo a ofrecer mi corazón”, así, sencilla y solidariamente
Rodolfo (Fito) Páez encaró su compromiso con el mundo.
Y no sólo él. “Sólo le pido a Dios que
la guerra no me sea indiferente/ es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente”. Y esto lo enarbola León
Gieco desde hace muchos, pero muchos años en todos los escenarios
del mundo, con guerra, ó sin ella. Justo es decir que el movimiento
argentino nucleado en torno a una canción con sentido y con
conciencia, es uno de los de mayor impacto en la geografía
mundial. Fito, Víctor Heredia, Gieco, Atahualpa Yupanqui, Jairo,
Cabral, Cortéz, Piero, Charly García, Mercedes Sosa
y hasta la Sole conforman una constelación de brillo perenne,
de tanto conocer las botas y el dolor.
Antes que ellos un cantor maravilloso, Víctor Jara, asesinado
en Chile en 1973, dedicó estrofas extraordinarias al tema.”
Líbranos del aquél que nos domina, en la miseria / tráenos
tu reino de justicia e igualdad... hoy es el tiempo que puede ser
mañana”. Violeta, la de Chile puso siempre aroma en la
esperanza: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto... / y el
canto de todos que es el mismo canto, que es mi propio canto...”
Unían así en tiempos de otra guerra adelantada por Estados
Unidos su voz a las de otros cantores y poetas, incluso norteamericanos.
“El derecho de vivir, poeta Ho Chi Min... el derecho de vivir
en paz”. Joan Báez, Pete Seeger, el Quilapayún
de entonces, el Inti Illimani,...
En Cuba Noel Nicola, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez
elevaban con la armonía de Sindo Garay y el montuno de Bayamo
la creatividad de un pueblo que de guerras sabe. Todo resumido en
el canto de Pablo “Pobre del cantor que no se plante, y siga
hacia delante, con más canto y más vida...”
En Venezuela Alí se volvió voz por la paz siempre. “La
patria es el hombre” resume la filosofía del paraguanero,
y, de alguna forma, la filosofía del venezolano. Luis Mariano
Rivera, Otilio Galíndez, Luis Laguna, Jesús Rosas Marcano,
Miguel Ordóñez... Cuánto honor tiene la patria
con sus versos.
A lo caribeño
Los cantos por la paz adquieren en Latinoamérica tantas formas
como ritmos hay.
Dominicana, a punta de merengue ha hecho sentir su peso pacífico
“No queremos más héroes que mueran por la paz”
sentencia José Antonio Rodríguez orquestado por Wilfrido
Vargas mientras Juan Luis Guerra, verseando, dice lo mismo a su manera:
“Ojalá que llueva café en el campo/ pa que to’s
los niños oigan este canto...”
Puerto Rico, desde los tiempos duros de Pedro Flores y Rafael Hernández,
y aún antes, como ahora también, canta a la paz. Los
poetas y cantores del único país no independiente todavía
en América desgranan versos y riegan con cantos su certeza
“No importa el tirano te trate con negra maldad... preciosa
te llaman los hijos de la libertad”. Andrés Jiménez
“el jíbaro”, Roy Brown, Antonio Cabán Vale
“el topo”, Zoraida Santiago, Danny Rivera, Lucecita Benítez,
Andy Montañéz
Y muchos más mantienen la herencia de Pedro Ortiz Dávila,
Daniel Santos y Tito Rodríguez, entre otros.
Colombia, Nicaragua, Haití, Brasil, El Uruguay de Viglietti
y Rubén Rada... no hay pueblo en América que no cante
cantos de paz. Son más fuertes, profundos y sensibles que los
cantos agoreros que sólo muestran fango sin prever el lirio...
ö como dice Rubén Blades: “A la hora de la verdad
de qué color es tu mentira”, ó como dice Willie
“El grande sólo es grande para aquél que se arrodilla”...
Y para qué decir que Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez,
Víctor Manuel, Luis Eduardo Aute. Ana Belén, Joaquín
Sabina... son defensa hispana contra el oprobio de la guerra. Y en
estos tiempos su voz se deja sentir más. Y con más fuerza.
La tarea
No es la defensa de uno ni de otro gobernante. Es la defensa de uno
y otro pueblo. Sufre tanto la madre del joven soldado enviado desde
Estados Unidos, como la madre del joven soldado atrincherado en Bagdad.
Una vez cantó Silvio Rodríguez su deseo de cambiar cada
cuerda por un saco de balas, cuando conoció lo que había
ocurrido en Santiago de Chile.
¿Valdrá cambiar los sacos de balas por cuerdas en esta
hora?
¿Valdrá que llenemos las almas y los campos con la palabra
paz?
¿Valdrá en este momento, de Andrés Bello “La
oración por todos?”
¿Valdrá el canto de los niños? En paz queremos
crecer...
¿Valdrán los poemas urgentes de Pablo Mora, y las cartas
de Saramago y García Márquez?
No conocemos los cantos iraquies por la paz. Pero conocemos los nuestros.
Y esos, hay que cantarlos. Urge.
Lil Rodríguez
lilrodriguez@cantv.net
Artículos,
Relatos, Poesía
Miguel Rodríguez
Liñan
Rafael Quintero
José Luis Mejía