¡Queremos tanto a Fruko!
Por Juan José Hoyos
Hay seguros que te protegen más que
los que venden las compañías aseguradoras como,
por ejemplo, el amor. El amor de un pueblo.
Porque los pueblos aman? y los ladrones también. Sobre
todo a la gente que canta y cuenta sus historias. ¡Por
eso queremos tanto a Fruko!
El que no lo crea, que le pregunte a Julio
Ernesto Estrada Rincón -Fruko-, el músico mayor
de "Fruko y sus tesos", la mejor orquesta de salsa
que ha tenido Colombia.
« Una mañana, Fruko iba en su carro
por la avenida San Juan y, después de cruzar la carrera
setenta, tuvo que detenerse en un semáforo, en el barrio
Laureles. Mientras esperaba que la luz cambiara a verde, un
par de pistoleros lo encañonaron. Fruko ha vivido casi
toda su vida en Medellín y por eso supo lo que tenía
que hacer para que no lo mataran: se bajó del carro y
entregó las llaves. En un abrir y cerrar de ojos los
tipos desaparecieron y, por supuesto, el carro también.
Él dice que no se le subió demasiado
la adrenalina, pero admite que le dio rabia porque en el carro
tenía los documentos de identidad, un teclado, unos dólares
que necesitaba para los gastos de la próxima gira de
la orquesta y otro montón de cosas. Por la tarde, cuando
ya se le había pasado el mal genio, empezó a hacer
las vueltas que toda la gente tiene que hacer cuando le roban
el carro: fue a una inspección de policía a poner
el denuncio. Luego, con la copia, fue a la compañía
de seguros a llenar el formulario de reclamación. Entonces
ocurrió lo que ni él ni nadie esperaba: sonó
el teléfono y el empleado de la aseguradora que contestó
la llamada le dijo que alguien preguntaba por él. Fruko
le recibió la bocina. Al otro lado de la línea,
la voz de un tipo desconocido le preguntó si él
era Fruko, el de "Fruko y sus tesos", la orquesta
que tocaba "El preso"? Fruko, un poco sorprendido,
respondió que sí. El tipo le preguntó si
un día antes le habían robado un carro. Fruko
contestó que sí. Entonces el tipo le dijo:
-Hermano, ¡qué vergüenza con
usted! Si nosotros hubiéramos sabido que usted era Fruko
no hubiéramos hecho lo que hicimos? Hermano,¡perdónenos!
Sí, era uno de los pistoleros que lo habían
atracado en la avenida San Juan un día antes. El tipo
le dio la dirección donde podía encontrar el carro.
Fruko colgó el teléfono, le dio las gracias al
empleado de la compañía de seguros y se fue a
buscar su carro sin acabar de llenar el formulario. Lo encontró
en la dirección exacta que le había dado el >ladrón.
Fruko abrió la puerta y se puso a revisar las cosas que
había dejado: los documentos de identidad, la matrícula,
el pasaporte, el teclado de la orquesta, el fajo de dólares?
Le costó un poco de trabajo entenderlo: todo estaba en
su lugar, intacto, incluso los dólares.
Julio Ernesto Estrada Rincón nació
en Medellín el 7 de julio de 1951. Cuando era niño,
vivió en el Barrio Antioquia. Después, su padre
y su madre se separaron y su familia se fue a vivir a la casa
de la abuela, en el barrio El Naranjal. De esa época,
lo que él más recuerda son las inundaciones de
la quebrada La Hueso. Todavía le parece ver a su abuelita
con el agua al cuello, tratando de salvar los álbumes
de fotos de la familia. En esos barrios, Fruko creció
oyendo tangos como Sangre Maleva, y además boleros, baladas,
despechos, rock ? Toda esa música le gustaba mucho pero
él sentía que las canciones no tenían letras
que hablaran de su barrio, de su ciudad, de su vida, de la vida
de los muchachos de su época. Y él tenía
música en la sangre: sus abuelos eran cubanos. Tal vez
por eso, desde que era un muchacho, Fruko tocaba la flauta.
Cuando creció, entró a trabajar
con Toño Fuentes cargando cables y micrófonos
en los estudios de Discos Fuentes. Allí aprendió
los secretos de la percusión, al lado de los músicos.
Allí también aprendió a tocar el piano
y se volvió ingeniero de sonido. En ese oficio dirigió
grabaciones de grandes cantantes de América Latina como
el mismísimo Charlie Figueroa, como Olimpo Cárdenas,
como Julio Jaramillo. Muchas noches tuvo que trabajar hasta
el amanecer, pero él piensa que valió la pena.
¡Grabar con Tito Cortés, con Óscar Agudelo,
con el Caballero Gaucho...! En 1965, no se aguantó más
las ganas de hacer música y entró a formar parte
de "Los Corraleros de Majagual", la mítica
orquesta de Calixto Ochoa y Eliseo Herrera, el autor de "Mi
Burrita". El director de la orquesta por esos años
era su amigo Alfredo Gutiérrez. Fruko tocaba los timbales.
Con ellos, Fruko se fue a Venezuela, donde vivió varios
años. Allí también tocó con la "Billo's
Caracas Boys". En 1970, decidió armar su propia
orquesta. Entonces se convirtió en director, arreglista
y compositor de "Fruko y sus tesos", y acabó
tocando los teclados y el bajo. El primer disco de su banda
fue "Tesura", que pasó desapercibido en el
mercado endiablado de la música. Para vender "Tesura",
iba de bar en bar, con el trompetista, ofreciéndole el
disco a los borrachos. Luego vino un chorro de bacanadas: "A
la memoria del muerto", "La fruta bomba"? Y después
¡"El preso"!, la canción que lo llevó
a la fama y puso a la orquesta a sonar en todo el mundo. "El
preso" fue Top Record en las listas de las revistas musicales
más famosas durante mucho tiempo. Por "El preso",
Fruko se convirtió en la carta de presentación
de la música popular colombiana en Estados Unidos, Latinoamérica
y Europa durante casi toda la década de los setenta.
De paso, Fruko rompió el monopolio que tenían
las orquestas de Puerto Rico y New York en el mercado disquero.
Desde entonces, Fruko ha participado -como arreglista, músico,
compositor, intérprete, productor e ingeniero de sonido
en más de 7000 canciones. El único músico
que supera esa cifra en el ambiente latino es Francisco Canaro,
el compositor argentino que grabó o ayudó a grabar
más de 9000 canciones.
Ahora que está a punto de cumplir los 53 años,
Fruko ya tiene hijos musicales como The Latin Brothers, Afrosound,
Joe Arroyo, Wilson Saoco, Piper "Pimienta" Díaz",
May González? Y sus álbumes están
llenos de fotos de él abrazado con John Travolta, Tom
Cruise y un poco de gente famosa que yo no conozco. Su
nombre figura hasta en la enciclopedia Encarta, de Microsoft.
Hay 2880 páginas de Internet que hablan de Fruko. No
entiendo qué clase de gente maneja por debajo de la mesa
el negocio de la música popular en nuestra ciudad. El
año que viene, Fruko tiene programados por lo menos veinte
conciertos de primavera en Europa y no puede tocar en el Palacio
de Exposiciones de Medellín.
Oyendo a Fruko hablar de su historia, pienso que
la poesía está volviendo a sus orígenes:
en la época de los griegos, la poesía era cantada.
Y este siglo ha dado poetas que no han escrito ni un solo libro,
pero que en cambio han compuesto o han cantado bellas canciones,
como John Lennon, Joan Manuel Serrat, Armando Manzanero, Alfredo
Lepera, Agustín Lara, José Barros, Ernesto Lecuona,
Lorenzo Barcelata, Julio César Villafuerte. Y, por supuesto,
Fruko. No es sino repasar la letra de la canción que
lo volvió famoso y que, de refilón, lo salvó
de los ladrones:
Oye, te hablo desde la prisión? Wilson
Manyoma? / En el mundo en que yo vivo / siempre hay cuatro esquinas
/pero entre esquina y esquina / siempre habrá lo mismo.
/Para mí no existe el cielo / ni luna, ni estrellas.
/ Para mí no alumbra el sol, /pa mí todo es tinieblas.
/¡Ay, ay, ay! /¡Qué negro es mi destino!
/ ¡Ay, ay, ay! / Todos de mí se alejan. /¡Ay,
ay, ay! /Perdí toda esperanza / ¡Ay, ay, ay! (?)
/Condenado para siempre / en esta horrible celda / donde no
llega el cariño / ni la voz de nadie. / Aquí me
paso los días / y la noche entera. / Sólo vivo
del recuerdo / eterno de mi madre. / ¡Ay, ay, ay! /Sólo
espero que llegue / ¡ay, ay, ay! / el día que la
muerte / ¡ay, ay, ay! / me lleve a estar con ella?/ (..)
¡Ay, qué solo estoy! / Cuándo cambiará
mi suerte? / ¡Ay, qué solo estoy!/ ¡Sólo
me espera la muerte! / (?) Solo, con mi pena. / Solo, en mi
condena? »
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