En la medida que pintan canas en mi
cabeza por el paso en el Movimiento de la Salsa en el que estoy
inmerso desde inicios de los 70s (No olvidar que soy modelo
54) ha fluído la necesidad de volver la mirada atrás
para aprender algo más del Jazz que me permita saborear
el guiso de la Salsa.
Reflexiones sobre el
Jazz y el Latin Jazz:
Si el Latin Jazz, es sentimiento, antes que improvisación
y talento; entonces, hay que escribir con los dictados del corazón
y la verdad del cerebro. En mi caso, las primeras escaramuzas
en el género se dieron con las descargas de Cachao, los
timbales de Puente y el vibráfono de Cal Tajader. Todavía
sigo redescubriendo las páginas de New Orleans que contrario
a lo que muchos piensan sus orígenes en 1917 fueron con
bandas de blancos. Sí, el Jazz fue tiznado por el racismo
excluyente en sus primeras de cambio. Otros vestigios, antes
que estos siguen en el laberinto porque nadie los puede referenciar.
Después de leer las primeras páginas
del texto: ¡Caliente!, Una historia del Jazz Latino de
Luc Delannoy, me fluye una cosmovisión que rompe los
esquemas musicales para tomar posesión en los hechos
de la historia y la vida misma. La música no es un fenómeno
o rueda suelta del acontecer de un pueblo es decir; sin la historia
y su acervo no existe la música. No podemos mirar de
soslayo las realidades socio - políticas y económicas
universales o regionales. Me refiero al bloqueo a Cuba por parte
de USA, hoy por hoy...una especie de Alguacil Universal con
poderes omnípodos. Igual considerar, el cambio de regimen
en la isla que partió su historia en: Antes y después
de la revolución de Castro.
Apoyado en esta simple premisa, formularé
algunas consideraciones fuera del contexto musical algunas,
pero de gran incidencia para el surgir y desarrollo del Jazz
Latino en NY.
Para una mejor comprensión del Jazz Latino,
es menester tener claro algunas nociones sobre la relación
política de USA con los países latinoamericanos,
con énfasis en el área del Caribe y en especial
Cuba.
Ahondar en las razones que motivaron el exilio
de los cubanos a USA que se masificó desde el segundo
lustro de los años 40s. Bajo esta óptica, quién
no salió de la isla antes o después de la Revolución
pareció ganarse el boleto hacia el anonimato. Casos excepcionales
como Chucho Valdés y su agrupación Irakere que
en los 70s, a raíz de
sus sonados éxitos en dentro y fuera de Cuba fue invitado
a una gira por USA.
No perder de vista que la música cubana
de la época fue influenciada de las grandes Big Band
de USA. Ese fenómeno atrajo la atención de los
músicos isleños y los incentivó a emigrar
al país del Norte porque en su patria eran visto casi
como escoria comunista.
La mayoría de los que han escrito y escriben
sobre el género, se limitan al maridaje sincrético
de la música negra de USA con la afrocaribeña
que en principio lideraron los cubanos y nunca han visitado
Cuba. Manifiesto que en principio porque es incuestionable que
la primera legión la formaron Machito, Bauzá,
Miguelito Valdés, Chano Pozo etc. Después el arco
iris se enriqueció con otras nacionalidades y los hijos
de latinos nacidos en USA. Paradigmáticamente no olvidemos
a los compatriotas: Joe Madrid, Arti Bastidas, Justo Almario,
Erick Martínez, Héctor Martignón, Antonio
Arnedo, Francisco Zumaqué, Armando Galán, El Pollo
Burbano y otros tantos.
Es incuestionable que a instancias del género
puro de New Orleans, hoy por hoy se reconoce la existencia de
la corriente del Jazz cubano, como la hay del colombiano, peruano,
venezolano etc. Al fin de cuentas, el Jazz Latino hundió
y profundiza sus raíces en la música afroantillana
con sus raíces españolas y francesas. Sobre esto
último no olvidemos que el Oriente de Cuba recibió
los aportes haitianos al momento de su Revolución.
El Jazz Latino es una mezcla explosiva que vertió en
la vasija al compás, el cinquillo, la clave, el swing
y otras métricas con sus estilos para ser lo que hoy
día es.
Orlando E Montenegro Rolón
Director y Editor Melómanos Documentos
Cali, Colombia
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